(★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Fanfics, fanarts, AMV's... trabajos de los fans con la temática de Dragon Ball y todo el Merchandising que podemos encontrar de la serie.

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SSJFrancisco
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(★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJFrancisco » 17 Nov 2017, 20:36

Aquí voy a ir dejándo mi fanfic para el concurso capítulo a capítulo. Tengo pensado que sean 5 capítulos. Es un fanfic ligero y sencillo, aunque espero que entretenido de leer.

Capítulo 1: Son Gohan, el primer hijo de Son Goku
Spoiler:
Gohan no paraba de jadear. Estaba poniendo todo su esfuerzo y seguía los consejos de su padre sobre en qué tenía que pensar para llegar a la culminación, pero no lo conseguía. Tras su quinto intento cayó rendido en el suelo, falto de aliento.

Gohan llevaba tres semanas en la Sala del Espíritu y el Tiempo junto con su padre, preparándose para enfrentarse a Cell, la nueva amenaza que había surgido cuando aún tenían las manos llenas con los androides. Para él, el primer paso era conseguir llegar al estado de supersaiyano, y en eso se estaba concentrando su entrenamiento. Goku llevaba todo este tiempo dándole poca importancia al suyo propio y concentrándose en ayudar a Gohan, por eso éste se sentía tan frustrado de no conseguirlo y ser un estorbo para su padre.

Poco a poco Gohan recuperó el aliento. Aunque llevaba tanto tiempo en esta sala tan especial todavía no conseguía adaptarse a sus condiciones extremas. El oxígeno era escaso allí, por lo que con cualquier mínimo esfuerzo ya le faltaba el aire. Los primeros días Gohan tuvo muchos mareos y dolores de cabeza a causa de ello. No ayudaba tampoco que, aunque en ese inmenso espacio blanco no había ciclo de día y noche, la temperatura fluctuaba desde un frío de 0 grados hasta incluso los 50 grados centígrados. Y para colmo la gravedad también era mayor que la de la Tierra. Los primeros diez días Goku le había instado a tomárselo con calma y acostumbrarse a estas condiciones, pero Gohan se impacientaba por ser de ayuda y comenzaron el entrenamiento físico y mental, además de las prácticas para transformarse en supersaiyano. Aunque más de una vez se había arrepentido de no haberse tomado más tiempo para aclimatarse a la sala.

—¿Qué te parece si nos tomamos un descanso para merendar algo? —Gohan se dio la vuelta para ver a su padre hablándole—. No sé si la frustración también podría servir para ayudarte con la transformación, pero creo que cuanto menos alterado estés las primeras veces que te transformes con más facilidad controlaras el supersaiyano, así que cálmate un poco.

—Está bien… —concedió Gohan, levantándose y acompañando a su padre a la única edificación del lugar.

Cogieron un poco de fruta de la despensa, donde por algún motivo que intrigaba a Gohan no se pudrían, o por lo menos lo hacían mucho más lento, y se sentaron a la mesa.

—Papá, sigo sin conseguirlo. Siento como si algo grande estuviera a punto de salir, pero en el momento crítico noto cómo se desvanece todo.

—Creo que le das demasiadas vueltas, te esfuerzas demasiado. Más importante que aumentar tu energía es tener la mentalidad adecuada y concentrarte en la ira —explicó el experimentado saiyano.

—¡Lo estoy haciendo! Pienso en Nappa, en Freezer… Me enfado, pero no es lo mismo que tenerlos delante.

Cuando intentaba transformarse recreaba en su mente momentos pasados en los que se había enfurecido como cuando Nappa había matado a Piccolo o Freezer empaló a Krilín con su cuerno. Pero evidentemente, aunque recordaba sus sensaciones de entonces, el paso del tiempo había enfriado la fuerza del sentimiento de furia.

—No lo sientes como si fuera real, y cuando notas que estás apunto de transformarte te centras demasiado en eso y te distraes. Tienes que hacerlo como si tu objetivo no fuera simplemente lograr la transformación, sino el hacerte más fuerte para vencer a tu adversario.

—Vale, intentaré hacerlo así —afirmó el muchacho tratando de mantener la confianza.

Un par de horas después estaban de nuevo fuera y Gohan volvía a intentar transformarse bajo la supervisión de su padre.

—¡Aaaaah…! —Gohan lo intentaba con todas sus fuerzas pero justo cuando se le empezaba a erizar el pelo perdió todo su ímpetu y comenzó a jadear—. Haaa… Haa… Otra vez se me ha escapado.

—No te limites a recordar cómo te enfadaste contra Freezer, ¡piensa en él como si estuviera aquí! ¡Imagínatelo atacándome! ¡Enfurécete por no poder con él y céntrate en querer hacerte más fuerte! —urgió Goku.

—¡Vale, lo intentaré! —Gohan comenzó a acumular fuerza de nuevo.

—¡No lo intentes, tienes que hacerlo! ¡Es una situación de vida o muerte!

—¡Haaaaa!

—¡No puedes fallar Gohan!, todo depende de ti!

—¡¡¡AAAAAH!!!

Por fin, además de erizarse, su larga cabellera se volvió rubia, a la vez que sus ojos se tornaban verdes. Como colofón, un aura envolvió todo su cuerpo en tensión.

—¡Muy bien Gohan! ¡Lo has conseguido! —le felicitó su padre con alegría—. ¿Ves? ¡Al final te has convertido en supersaiyano muy pronto!

—¡Uuugh…!

—¡Así! ¡Ahora intenta mantener la transformación y controla la ira! —le indicaba Goku—. ¡Poco a poco, poco a poco!

Gohan intentaba mantenerla, pero por un lado las emociones se le habían descontrolado y por otro el alivio de haber conseguido transformarse estaba haciendo que su cuerpo pidiera un descanso después de tanta tensión.

—¡Haaa! —al final Gohan no pudo más y perdió el estado de supersaiyano al tiempo que caía a cuatro patas falto de aire—. Uuuf, uuuuf… ¡Es… es muy difícil, papá!

—No hombre, simplemente hay que hacerlo poco a poco… —le tranquilizó su padre—. Descansemos un rato. ¿Quieres que te corte el cabello? Lo llevas muy largo.

Era algo en lo que se había fijado al ver esa masa de pelo elevarse y cambiar de color. Nunca le había cortado el pelo a nadie pero no podía ser muy difícil.

—Está bien. La verdad es que sí me hace falta —a Gohan le daba un poco de miedo que su padre hiciera un estropicio con su pelo, pero todavía les quedaba mucho tiempo en la sala y le daba tiempo a volver a dejárselo crecer antes de que nadie más le viera.

—Pues vamos —Goku le tendió la mano a su hijo y le ayudó a levantarse—. Muy bien hecho hijo. Espero grandes cosas de ti.

—Gracia papá —contestó Gohan, feliz de recibir los elogios de su padre.

A partir de ahí Gohan no tardó en controlar el estado de supersaiyano y ganar la suficiente fuerza para ser un buen compañero de entrenamiento para su padre. Su poder fue creciendo y sin darse cuenta, cuando salió de la Sala del Espíritu y el Tiempo ya había superado a Son Goku.
Capítulo 2: Trunks, el primer hijo de Vegeta
Spoiler:
Trunks estaba sentado en el asiento de copiloto de uno de los aviones de su madre, con ella misma como piloto. Se dirigían al poblado cerca del Monte Paoz que era hogar de Chichi y sus hijos, Son Gohan y Son Goten. El motivo de la visita era invitarles a los tres a la celebración del octavo cumpleaños del muchacho. Podrían haberlo hecho con una simple llamada de teléfono, pero Trunks quería jugar con Goten y a Bulma no le pareció mal hacerle una visita a la familia del fallecido Son Goku, pues hacía tiempo que no los veía.

El avión aterrizó en uno de los descampados que abundaban en una zona como esa. Bulma lo guardó en su Cápsula Hoi-Poi y se acercaron a la casa de sus amigos. Justo cuando iban a tocar a la puerta, ésta se abrió y surgió de ella Gohan.

—Vaya, Bulma y Trunks, ¿cómo vosotros por aquí? —preguntó el adolescente con alegría.

—¡Hola, Gohan! —exclamó Trunks alegremente.

Gohan era lo más parecido a una figura de hermano mayor que tenía Trunks y aunque no le viera a menudo le tenía mucho afecto.

—Hola, venimos a invitaros a todos al cumpleaños de Trunks dentro de dos semanas —explicó Bulma.

—Ah, ¿ya cumples ocho años Trunks? Qué mayor, no faltaré a tu cumpleaños. Pero ahora debo irme.

—¿Adónde ibas Gohan? —quiso saber Bulma.

—A la ciudad a dar clases extra. Como el curso que viene aspiro a ingresar en el Orange High School, mi madre piensa que ya no es suficiente con las clases del tutor que venía a mi casa y que debo esforzarme más de la cuenta con los estudios.

—Bueno, tú eres muy inteligente Gohan, nunca has necesitado ayuda para conseguir lo que quieras. No te preocupes, seguro que entras sin problemas.

—Sí, Gohan, no hace falta que vayas a clase, quédate a jugar un rato conmigo —intervino Trunks.

—Ja, ja. Lo siento, no puedo Trunks —rechazó la propuesta el aspirante a erudito.

Madre e hijo se despidieron de Gohan y entraron en su casa. En el salón estaba Chichi planchando ropa, que les dio la bienvenida.

—Ya me preguntaba yo con quién estaba hablando Gohan en la entrada —decía el ama de casa—. ¿Así que ya va a ser tu cumpleaños Trunks? Claro que iremos todos.

—¡Bien! ¿Dónde está Goten?

—Creo que está echándose una siesta en su habitación.

—¡Pues voy a despertarle!

Trunks corrió hasta la habitación que compartían Goten y su hermano y efectivamente se lo encontró dormido sobre su cama. Se acercó con sigilo hasta él.

—¡Despierta Goten! —gritó fuertemente a su oído.

El pequeño de seis años se despertó pegando tal salto que dio con su cabeza en el techo. Por supuesto fue el techo el que se llevó la peor parte con el golpe.

—¡Uaaah! —exclamó Goten con sorpresa—. ¿Eh? ¡Ya te vale Trunks!

—¡Ja, ja, ja! Qué susto te has dado —rio el hijo de Vegeta—. He venido con mi madre para invitaros a mi cumpleaños.

—¡Es verdad, será pronto! ¡Genial!

—¿Salimos al campo a jugar un rato? —propuso Trunks.

—¡Claro! —accedió Goten.

Tras informar a sus madres ambos salieron de casa y se fueron volando. A Trunks le gustaba jugar allí porque a diferencia de en la ciudad, allí no hacía falta que se contuvieran tanto con sus juegos. Tras jugar un rato a pillar en un bosque, derribando algún que otro árbol mientras corrían, Trunks tuvo otra propuesta.

—Oye Goten, ¿jugamos a las peleas?

—¡Sí, hace mucho que no jugamos! Esta vez puedo ganar, últimamente estoy aprendiendo mucho con las lecciones de artes marciales de mi madre.

—Vamos a comprobarlo… —dijo Trunks con confianza. Debido a ser poco más de un año mayor que Goten siempre había ganado en estas competiciones.

Goten se abalanzó inmediatamente contra Trunks, pero este lo esquivó y le puso la zancadilla, haciendo que cayera al suelo.

—Yo te veo igual que siempre —se burló Trunks.

—¡Ahora verás!

Esta vez Goten se aproximó más cuidadosamente a Trunks, y cuando este descargó un puñetazo sobre él lo desvió con un brazo y contraatacó con el otro, dándole en la nariz a Trunks.

—¡Ay! —se quejó el pequeño de pelo lila por su dolorida nariz.

—Je, je… ¿Qué te ha parecido? —sacó pecho el hijo de Chichi—. Estas son las artes marciales que me ha enseñado mi madre y a ella le enseñó mi abuelo.

Trunks dejó que se le subiera la sangre en la cabeza y esta vez fue él el que atacó a lo loco, por lo que, a diferencia de en anteriores peleas, esta vez Goten consiguió conectar más golpes que Trunks. No estando acostumbrado a esta situación, Trunks se fue enfadando cada vez más. Al final Goten consiguió agarrar a su rival por su espalda.

—¡Ja, ja! ¡Parece que gano yo!

—¡De eso ni hablar! —gritó Trunks.

De pronto sintió como una fuente de poder surgía desde su interior y pudo librarse del agarre de Goten con facilidad, para a continuación cogerle del brazo y lanzarle… con mucha más fuerza de la que pretendía. Goten salió volando decenas de metros y aterrizó entre una nube de polvo.

—¡Oh, no! ¡Goten!

Trunks fue corriendo hacia la zona de impacto, a una velocidad superior a la habitual, y se encontró a Goten incorporándose al borde de las lágrimas. Sin embargo, cuando vio a Trunks se cortó su llanto y puso cara de sorpresa.

—Trunks, ¿qué te ha pasado? Estás distinto —apuntó Goten extrañado—. Te han cambiado el pelo y los ojos y además… brillas.

—¿Eh? ¿Cómo? —Trunks se palpó el pelo—. ¡Ah, esto lo hace mi padre! ¡Lo llama supersaiyano!

—Oh, eso me suena también de mi hermano.

—¡Es increíble, así que por eso me siento tan fuerte! ¡Venga, quiero seguir peleando!

—¡Ni hablar, me vas a hacer mucho daño! —se negó Goten, todavía con los brazos doloridos de cuando Trunks se había soltado a la fuerza y la cabeza de cuando había chocado contra el suelo.

De pronto Trunks perdió la transformación.

—¿Eh? ¡He vuelto a la normalidad!

—¡Ja, ja! Se te ha acabado.

—¡Uuuugh! —Trunks hizo fuerzas inútilmente—. Vaya, no me sale otra vez. La verdad es que me siento un poco cansado, supongo que tendré que practicarlo para que me salga mejor.

Tras eso los dos amigos se dedicaron a pasear y charlar un poco. Cuando volvieron a casa de Goten sus madres se escandalizaron del aspecto que traían, sucios y llenos de rasguños. Al final Chichi les preparó una bañera para que tomaran un baño juntos y después les invitaron a cenar, pero Bulma prefirió volver antes de que anocheciera.

—¡Nos vemos en mi cumpleaños Goten! —dijo el hijo de Vegeta mientras subía al vehículo que lo llevaría a casa.

—¡Sí! ¡Adiós Trunks! —se despidió su amigo.

Después de ese día Trunks practicó un poco la habilidad de convertirse en supersaiyano, pero cuando consiguió hacerlo a voluntad se dio por satisfecho y se olvidó un poco de ello.
Capítulo 3: Son Goten, el segundo hijo de Son Goku
Spoiler:
Pasó un mes desde su cumpleaños hasta que Trunks volvió a visitar a Goten. Estaban jugando de nuevo en plena naturaleza cuando a Trunks se le ocurrió enseñarle a su amigo su transformación en supersaiyano.

—¡Mira, ya puedo transformarme cuando quiera! —dijo Trunks una vez cambió su aspecto.

—Vaya, ¿y crees que yo podría hacerlo?

—Supongo que sí. Al parecer es una característica de los saiyanos, y tu padre, el tal Son Goku, o Kakarotto como lo llama mi padre, también era un saiyano —explicó Trunks.

—Ah, ya… ¿y qué significa saiyano?

—¡¿De verdad no lo sabes?! —se escandalizó Trunks-. Los saiyanos son extraterrestres muy poderosos. Mi padre lo es y el tuyo también lo era.

—¿Soy hijo de un extraterrestre? —preguntó Goten con fascinación.

—¡Sí! ¿Nunca te ha extrañado por qué nosotros dos somos mucho más fuertes que el resto de niños?

—La verdad es que nunca me lo había planteado…

Desde que tenía uso de razón, Goten veía normal hacer cosas que las personas corrientes no podían. Su madre y su hermano le habían enseñado a controlarse para no destacar ni producir accidentes. Para él siempre había sido una parte de su vida normal.

—Entonces, ¿cómo hago para transformarme? —retomó el tema Goten.

—Pues ahora que lo dices, no sé… Prueba a aumentar tu ki todo lo que puedas.

—¿Así? ¡Yaaaa!

Goten comenzó a elevar su nivel de ki, lo que provocó una fuerte ráfaga de aire a su alrededor y espantó a todos los pájaros cercanos.

—No sirve… —dijo Goten aflojando un poco.

—Pues… Prueba a concentrar la energía en tu espalda.

—Voy… —Goten hizo lo que Trunks le dijo sin notar nada—. Ya lo estoy haciendo, pero...

—Sí, la verdad es que era una tontería, lo he dicho por decir. ¿Y si peleamos? Así fue cómo lo conseguí yo.

—¡Buena idea!

Los dos mestizos saiyanos tuvieron una pequeña pelea, pero Trunks la ganó sin que Goten se transformara en supersaiyano. Al final los dos se olvidaron del tema y siguieron con sus juegos.

Un par de días más tarde, Goten salió con su madre a hacer ejercicio como muchas otras mañanas. Al principio hacían ejercicios básicos, pero desde hacía un tiempo le estaba empezando a enseñar de forma disciplinada las artes marciales. Según Chichi, quería que Goten fuera un digno hijo de Goku. El muchacho tenía entendido que su padre era un gran guerrero, pero no era algo a lo que le diera mucha importancia. Por mucho que le hablaran de él, para Goten su padre sólo era un desconocido.

Mientras practicaban, les sorprendió el aterrizaje de un coche volador del que bajaron cuatro hombres con malas pintas.

—¿Quiénes sois y qué queréis? —preguntó Chichi desconfiada.

—¿Eres tú la hija del rey Gyuma? —preguntó a su vez uno de ellos, un fortachón que llevaba una llamativa cresta rubia—. Vives apartada en un pueblucho cutre y tu casa no parece nada especial, pero seguro que tienes tus buenas riquezas guardadas por aquí. Sé obediente y dánoslas si no quieres que os hagamos cosas malas.

—Ju, deberíais saber qué hace tiempo que a mi padre no se le puede considerar rico por muy rey que sea —respondió Chichi—. Mis propios ahorros se están empezando a agotar, así que no creáis que os voy a dar nada.

—Tú lo has querido. Chicos, id buscando vosotros por la casa, mientras yo voy a jugar un poco con ella a ver si cambia de idea.

A su señal los otros tres hombres se dirigieron hacia la casa. Goten observaba todo sin saber si debía hacer algo, pero su madre no parecía demasiado asustada. De pronto el hombre que había hablado descargó un puñetazo contra ella, pero el ama de casa esquivó sin problemas y dio a su vez una patada que derribó al malhechor.

—Supongo que no habíais ido a por mi padre porque le tenéis miedo, pero deberíais saber que yo llegué a superarle —declaró la hija de Gyuma.

—¡Maldita mujerzuela! —gritó uno de los otros tres abalanzándose junto con sus compañeros contra Chichi.

La batalla duró poco, la artista marcial los venció a todos sin recibir ni un golpe.

—¡Bravo mamá! —aplaudió Goten, pero entonces se fijó en algo—. ¡Cuidado!

El primer bandido había cogido un tubo de metal y se lo lanzó a Chichi, que no pudo reaccionar a tiempo y recibió un fuerte golpe en la cabeza. La madre de Goten cayó al suelo inconsciente. El hombre de la cresta se acercó, cogió el tubo de metal y se preparó para descargar otro golpe sobre la inválida mujer, pero el descenso de la tubería lo detuvo Goten con su brazo.

—¿Eh? —el bandido no daba crédito al ver el tubo doblado y el brazo del niño ileso.

—¿Cómo te has atrevido a hacerle eso a mi madre…? ¡¿Cómo te has atrevido?!

Goten liberó un chorro de energía que mandó al agresor volando contra su propio coche.

—¡No te perdonaré!

Goten se dirigió hacia él dispuesto a darle un puñetazo, pero notó que su impulso era mucho mayor del que tenía previsto. En el último momento consiguió cambiar el curso de su brazo y su puño fue a dar en el coche, que salió disparado por el aire para caer en la distancia. Al ver lo que acababa de pasar, el malhechor de la cresta de desmayó.

—¿Qué ha pasado? He estado a punto de matarle sin querer… —musitó Goten, y mirándose las manos le dio la impresión de que brillaban.

Entonces su madre emitió un murmullo y Goten se olvidó de sus pensamientos y corrió junto a ella.

—¡Mamá! ¿Estás bien?

—Sí, sólo estoy un poco mareada —dijo incorporándose.—. ¿Cómo he dejado que me hagan esto? Debo estar en peor forma de la que pensaba…

El muchacho ayudó a llevar a su madre a la casa y allí llamaron a la policía. Mientras esperaban se miró al espejo, pero comprobó que tenía su apariencia normal. Lo policía se llevó a los bandidos poco después y el día acabó con sólo un pequeño susto.

Goten no volvió a pensar en el supersaiyano hasta una semana después. Una tarde que se despertó de la siesta con el revuelo que estaba causando su hermano. Resultaba que él también se había quedado dormido y llegaba tarde a las clases de la ciudad.

—¡Sólo tengo unos minutos! ¡Voy a tener que prescindir de Kinton e ir volando en supersaiyano a máxima velocidad, espero que no me vea nadie!

Gohan se envolvió en un aura dorada y se perdió en el cielo en un momento.

—Así que el supersaiyano también puede ser útil para cosas así… —murmuró para sí mismo el hermano pequeño mirando por la ventana.

Entonces se acordó de su sensación durante el ataque de los bandidos. Se preguntó si se habría transformado durante un momento ese día. Decidió hacer un intento. Acumuló su ki hasta el límite, desbaratando un poco la habitación, y para su sorpresa notó que algo cambiaba en él. Se miró al espejó y se encontró su imagen con el pelo rubio erizado y los ojos verdes.

—¡Qué guay, lo he conseguido! —exclamó con alegría el mestizo.

En ese momento llegó su madre a regañarle por el estruendo y se quedó petrificada al verle.

—Mamá mira —exhibió Goten su nuevo aspecto.

—¡Aaah! ¡Mi hijo se ha vuelto un gamberro! —gritó Chichi escandalizada.

Tardó un rato en darse cuente de que lo que pasaba era que su hijo se había convertido en supersaiyano, pero eso no cambió su impresión de que tenía aspecto de delincuente. Después de la regañina de su madre, Goten no le enseñó su transformación en supersaiyano a nadie más que a Trunks.

Días después un grupo mayor de bandidos acudió de nuevo a la casa. Resultó que eran compañeros de los que habían metido en la cárcel y querían vengarse. Sin embargo Gohan se encontraba allí en ese momento y los despachó sin dificultad. Goten alabó lo guay que se veía su hermano y este empezó a darle vueltas a la idea de usar sus poderes para combatir a los maleantes como en los cómics.
Capítulo 4: Trunks, el primer hijo alternativo de Vegeta
Spoiler:
—¡Aaaah! —Trunks aumentó su ki hasta el límite y su pelo lila peinado a tazón se revolvió, pero revertió a su aspecto normal cuando perdió fuelle—. Haaa… Haaa… He estado a punto, pero se me ha ido.

—Tranquilo, estás a punto de lograrlo, no tengas prisa —dijo su maestro Gohan.

—¡¿Cómo no voy a tener prisa sabiendo que cada día que los androides siguen sueltos muere gente?! —estalló Trunks.

El mundo era una ruina. Trunks tenía doce años, casi trece, y este era el mundo que había conocido toda su vida. Lleno de muerte y destrucción debido a los erróneamente llamados androides, que en realidad eran ciborgs, humanos modificados salidos del laboratorio del doctor Gero.

Tras matar a su creador, los gemelos Nº17 y Nº 18 habían empezado a divertirse a su manera. Al principio sólo eran bandidos al margen de la ley, después empezaron pequeñas matanzas y destrozos cual terroristas, y finalmente se habían dedicado a exterminar a la humanidad. Por supuesto los guerreros de la Tierra habían intentado oponerse a ellos, pero no pudieron hacer nada ante su abrumadora fuerza y pronto Gohan y Trunks fueron los únicos que quedaban vivos. Los androides lo sabían, y por ello en sus luchas con Gohan intentaban contenerse para no perder una fuente de diversión.

Su maestro todavía no había dejado participar a Trunks en las batallas, por eso él estaba tan obsesionado con alcanzar el estado de supersaiyano y poder ser de ayuda.

—Cálmate, frustrándote no vas a conseguir nada —dijo Gohan poniendo sus manos en los hombros de su pupilo como gesto tranquilizador.

—¿No dices que la ira es el detonante para lograr transformarte?

—La ira y la frustración no son lo mismo.

—¡Pero yo sí que estoy lleno de ira contra los androides! ¿Por qué no lo consigo?

—A mí también me costó mucho dominar la transformación y ya te digo que me habría venido bien alguien que me guiara y me calmara cuando me podía la frustración —explicaba Gohan—. Estaba presente cuando mi padre se transformó por primera vez en Namek. También cuando tu padre se transformó en su última lucha con los androides. Pero ambos eran saiyanos puros, nada me garantizaba que yo como mestizo también pudiera transformarme en supersaiyano. Sin embargo, con perseverancia al final lo terminé consiguiendo. Y tú también lo harás pronto.

—Hmm… —Trunks no mostraba estar del todo convencido.

—Ja, ja. Piensa en lo que te he dicho. Vamos a dejarlo por hoy, que le había prometido a mi madre ir a comer con ella.

—Ah, pues date prisa. Tienes que cuidar de ella con lo delicada que está de salud últimamente.

—Lo sé. Pero tú ten cuidado volviendo a casa. Ya sabes, vuela bajo y nunca por terreno abierto en el que quedes expuesto.

—Ya, me lo dices siempre. Dale recuerdos a tu madre de mi parte.

—Claro. Hasta mañana Trunks.

Tras despedirse, Gohan se fue volando.

—Haaa… Otro día que no lo consigo… —con cierto desánimo, Trunks también salió volando en una dirección distinta.

Poco después apareció ante él lo que quedaba de la Capital del Oeste. Había visto vídeos de cuando la ciudad rebosaba de vida y le parecía difícil de creer viendo la ruinosa ciudad fantasma que conocía. Sobrevolando la ciudad, pronto pasó por encima de su hogar de niñez y antigua sede de la Capsule Corporation. Ahora no eran más que unos escombros y apenas se la reconocía. Trunks no se acordaba demasiado porque sólo tenía 4 o 5 años, pero el día que los androides la atacaron fue gracias a él que su madre sobrevivió cuando el techo se les vino encima. Todos los demás residentes murieron.

Trunks aterrizó cerca de la fábrica abandonada que su madre y él usaban como residencia y taller desde hacía años. Se concentró para percibir el ki de cualquier ser vivo que hubiera en las inmediaciones. El ki de los androides no se podía detectar, pero en el mundo en el que vivía también era importante que los bandidos no encontraran su lugar de residencia. No sólo por no perder su escondite, si no para que no echaran a perder el proyecto en el que trabajaba su madre desde hacía tiempo: desarrollar una máquina del tiempo. Con ella confiaban en poder cambiar el pasado para que no desembocara en un futuro tan catastrófico como aquel.

Mientras estaba concentrado, un ki distante le llamó la atención. Era sin lugar a dudas el ki de Gohan transformado en supersaiyano.

—¡Trunks, hoy vuelves pronto! —Bulma llamó a su hijo mientras se acercaba. Al parecer ella también volvía en ese momento a casa.

—Hola mamá…

—Voy a ponerme a cocinar ahora mismo. Podrías invitar a Gohan a comer un día de estos, hace tiempo que no viene.

—Sobre eso… ¡no hay duda! ¡Gohan está aumentado su ki al máximo, está luchando contra los androides!

—¡¿En serio?! ¿Por qué ahora? —se preguntó Bulma.

Cuando tenían semillas Senzu Gohan luchaba a menudo contra los androides, sabiendo que no querían matarle y que se podría recuperar después. Pero incluso ahora que ya se habían gastado de vez en cuando Gohan no podía contenerse y luchaba para proteger a alguien, aunque normalmente no lo conseguía y sólo aumentaba su número de cicatrices.

—No lo sé, pero voy a ir hacia allí.

—¡No, Trunks! ¡Todavía no estás preparado!

—¡Sé que todavía no he podido convertirme en supersaiyano y no soy lo suficientemente fuerte, pero quizás pueda ayudar de alguna manera!

Tras su exabrupto, Trunks se fue volando sin darle tiempo a su madre a replicar. Voló a toda velocidad, notando que el ki de Gohan iba disminuyendo cada vez más. Un rato después vio unas explosiones en la distancia. Indudablemente ese era el lugar de la pelea. Cuando sobrevoló el lugar se encontró con los dos androides lanzándole disparos de ki a un Gohan destrozado, al que incluso le faltaba un brazo.

—¡Paraaaad! —gritó Trunks al tiempo que descendía y les disparaba a su vez un kiko ha a los genocidas.

Por supuesto el ataque no les hizo ni un rasguño a los androides, pero dejaron a Gohan y se volvieron hacia Trunks.

—Vaya, el hijo de Bulma. ¿Te llamabas Trunks? —dijo Nº 18.

—¿Esta vez no corres a esconderte? —le picó Nº 17 recordando la última vez que le habían visto.

—¡No, no pienso permitir que le sigáis haciendo daño a Gohan! —declaró Trunks furioso.

—Trunks… ¿qué haces?... vete… —masculló su malogrado maestro.

—¿No vas a dejar que le hagamos daño? A ver cómo impides que hagamos esto —Nº 17 extendió de nuevo su mano hacia Gohan y le lanzó otro ataque de ki que provocó una gran explosión. Cuando se disipó el humo el guerrero había perdido el estado de supersaiyano, estaba tendido en el suelo y no se movía.

—¡¡Noooo!! —gritó Trunks fuera de sí—. ¡¡Como… podéis ser… tan miserables!!

En medio de su desbordante ira, Trunks llegó a su ansiada transformación en supersaiyano.

—¡¡No os perdonaré nuncaaa!! —rabioso, Trunks se lanzó a por Nº 17.

Descargó una retahíla de puñetazos sobre el ciborg. Al ver la potencia que tenían Trunks terminó de comprender que se había transformado en supersaiyano, pero aún así Nº 17 detenía todos sus golpes con facilidad. Cuando se cansó de defenderse, su oponente le dio un rodillazo en el estómago que lo dejó sin aliento y después un puñetazo en la cara que lo lanzó al suelo.

—Guaagh… —Trunks estaba a punto de vomitar mientras intentaba levantarse, preguntándose cómo Gohan conseguía tener combates contra esos monstruos.

Viéndose derrotado tras sólo dos golpes, el muchacho entró en razón y comprendió que no conseguiría nada luchando contra los malvados gemelos. La mejor opción sería distraerlos con algo y aprovechar para coger a Gohan y escapar. Aunque ni siquiera estaba seguro de si su maestro seguía con vida.

—Ju, ju. ¿Ya has comprobado lo terroríficos que somos? —dijo Nº 17 con una risita.

—Pobrecito, se le ve en la cara que se ha dado cuenta de que no tiene ninguna oportunidad —observó Nº 18.

—¡Tomad esto! ¡Masenko! —Trunks puso casi toda su energía restante en lanzar la técnica aprendida de su maestro.

En cuanto diera en el blanco pensaba salir disparado a por Gohan, pero para su sorpresa Nº 18 le devolvió el ataque con un simple movimiento de mano. Trunks no tuvo tiempo de defenderse y recibió de lleno su propio ataque, que causó un gran estallido al impactar.

Mientras luchaba contra la inconsciencia escuchó unos pasos que se acercaban y unas palabras.

—No le remates. Hoy nos hemos pasado y hemos roto nuestro juguete habitual, pero seguro que este será un buen sustituto.

—Supongo que tienes razón. Pero que conste que eres tú el que se ha dejado llevar con Gohan…

Después, la mente de Trunks se sumió en la negrura.

Cuando abrió los ojos de nuevo se encontraba en una habitación desconocida tumbado en una cama. Tenía el cuerpo dolorido y lleno de vendajes. Su madre estaba junto a él.

—Trunks, qué bien que despiertas, ¿cómo te encuentras?

—Mamá… ¿dónde estoy?

—Estás en el hospital.

—¿Cómo he llegado aquí? ¡¿Qué hay de Gohan?! —preguntó ansioso al recordar los funestos acontecimientos anteriores a su inconsciencia.

—Ayer Gohan te trajo volando hasta este pueblo y pidió ayuda antes de desmayarse. Os trajeron urgentemente al hospital. Ahora mismo están operando a Gohan por segunda vez. Estaba muy grave, pero parece que ya ha pasado lo peor.

—Mierda, fui para salvar a Gohan y es él el que me ha vuelto a salvar a mí a pesar del estado en el que estaba —Trunks apretó los dientes con frustración, consiguiendo que le doliera aún más su mandíbula lesionada.

Dos días después, Gohan por fin estuvo estable y Trunks pudo visitarle. Según le contó Gohan, el motivo de que hubiera ido a luchar a los androides había sido que cuando volvió a su casa se había encontrado Chichi desmayada, respirando con dificultad, y al llevarla al hospital más cercano se encontró que los androides acababan de destruirlo. Su madre había muerto entre sus brazos.

—Me dejé llevar por la rabia y fui a por ellos, pero no sirvió de nada, me volvieron a derrotar como siempre. Al final por mi culpa incluso tú saliste herido.

—No digas eso, comparado contigo, que incluso has perdido un brazo, no he salido tan mal parado. Ojalá aún tuviéramos semillas Senzu —se lamentaba Trunks—. Además, fue idea mía ir a ayudarte a pesar de que no conseguí hacer nada, incluso transformado en supersaiyano.

—¿Conseguiste convertirte en supersaiyano? Enhorabuena Trunks.

—Sí, pero antes pensaba que en cuanto lo consiguiera ya seríamos dos contra dos y tendríamos posibilidad de vencerles, pero ya he comprobado que no va a ser tan fácil.

—No, pero transformarte en supersaiyano ha sido el primer paso. En cuanto salga de aquí empezaremos a entrenar en serio, ya verás cómo mejoramos los dos.

Y así, a partir de ese momento Trunks entrenó duro y se fue acercando cada vez más al nivel de su maestro, pero poco más de un año después este murió y se quedó sólo para defender el mundo de los temibles androides. Él y su madre decidieron apostarlo todo en la máquina del tiempo.
Capítulo 5: Pan, la primera hija de Son Gohan
Spoiler:
*(Referencia a mi otro fanfic "El más poderoso del universo")

—¿Qué tengo que hacer para transformarme en supersaiyana? —le preguntó Pan a su instructor.

—No sabría decirte, yo no soy un saiyano.

—Pero llevas luchando al lado de algunos muchos años, ¿no? Algo sabrás.

Piccolo caviló durante unos instantes. Era cierto lo que decía la pequeña. De hecho, cuando empezó a entrenar con Goku para la aparición de los androides, se interesó mucho por esa espectacular transformación y le preguntó por sus características.

—Creo que lo fundamental es usar la ira como catalizador.

—¿Qué significa catalizador? —preguntó la niña de seis años.

—Quiero decir que la ira te tiene que motivar. ¿Pero a qué viene esta repentina obstinación por convertirte en supersaiyana?

—Es que… es que Uub se está haciendo ya muy fuerte y siento que me estoy quedando muy atrás…

Desde muy pequeña Pan había empezado su andadura en las artes marciales con su abuelo Goku como maestro. Sin embargo, hacía alrededor de año y medio, Goku se había ido para concentrarse en el entrenamiento de un muchacho desconocido llamado Uub. Desde entonces Pan sintió cierta rivalidad contra él y se buscó otro maestro para seguir mejorando. El candidato más obvio había sido Piccolo, quien también había sido maestro de su padre.

El día anterior había visto a su abuelo y este había dicho que Uub ya tenía nivel suficiente para darle pelea a él transformado en supersaiyano.

—Entonces, ¿pienso en algo que me provoque ira?

—Sí, aumenta tu ki mientras tienes algo odioso en mente. La única amenaza que tú has vivido es la de Shinryu*, prueba a pensar en él.

—Lo intentaré.

Pan hizo lo que le había propuesto su maestro, pero no obtuvo ningún resultado.

—Haa… No lo consigo. A lo mejor es que por mucha amenaza que fuera, apenas lo vi en persona un poco de lejos. Aunque sepa todo el mal que causó no consigo enfocar mi rabia en él como debería.

—Yo no puedo hacer más por ayudarte. ¿Por qué no le preguntas a tu padre?

—A mí padre no le interesa la lucha. Además, siempre está muy ocupado. Y mi abuelo ya no está disponible…

—Si vas a pedirle ayuda no se negará, ¿sabes?

—Me da igual, no quiero ir a pedirle ayuda.

Ya que se había ido a entrenar a otra persona quería mostrarle los resultados que podía conseguir sin su ayuda.

—Oye, ¿y si voy a pedirle ayuda a Vegeta? —se le ocurrió a Pan.

—Vegeta… Bueno, no pierdes nada por probar.

No era recomendable pedirle favores a alguien tan hosco como Vegeta, pero siendo una pequeña mestiza saiyana buscando hacerse más fuerte, Piccolo no creía que se negara. Tras terminar de hablarlo, Pan se fue volando del Palacio de Kamisama en dirección al hogar de Vegeta y su familia. Cuando llegó no tuvo que buscar mucho pues el saiyano se encontraba en el jardín, en una tumbona, con una tableta digital. Cuando sintió a Pan acercarse apagó el aparato.

—Hola tío Vegeta, ¿qué haces? —preguntó la pequeña tras aterrizar a su lado.

—Ehm… Leía las noticias —por algún motivo le daba un poco de vergüenza que le viera hacer algo tan mundano, pero más vergonzoso sería mentir sobre ello—. ¿Vienes a ver a Bra?

—No, vengo a verte a ti. Quiero que me ayudes a convertirme en supersaiyana.

—Hum, eso no me lo esperaba. ¿Por qué me pides ayuda a mí? Espera, no me lo digas, a tu padre no le interesa mucho tu entrenamiento y Kakarotto está ocupado con el otro muchacho.

—Eso es.

—Tengo entendido que últimamente has entrenado con Piccolo. No se si él te habrá dado manga ancha por ser una niñita, pero te aseguro que yo no me ando con miramientos.

—He escuchado a Trunks muchas veces quejarse de tus métodos de entrenamiento, pero el tío Goten también se quejaba de mi abuelo y no eran para tanto. ¡De todas formas no me asustan los entrenamientos severos!

—Ju, ju. Ya veo que tu abuelo tiene razón cuando dice que eres la que más madera tiene para la lucha.

Vegeta no veía muy a menudo a la hija de Gohan, y gran parte de las veces era jugando con su propia hija, pero cuando la había visto practicando o hablando de la lucha se había dado cuenta que a pesar de tener sólo un cuarto de sangre saiyana, tenía una actitud más parecida a la de la raza guerrera que el resto de mestizos con la mitad de sangre saiyana.

Aunque a Trunks no le disgustaba luchar, siempre había sido reticente a entrenarse seriamente. Y Bra ni siquiera quería oír hablar del tema. El único interés que había mostrado había sido por aprender a volar, pero se había cansado cuando sólo sabía levitar un poco. Así que para Vegeta era un soplo de aire fresco tener un pupilo dispuesto a seguir sus enseñanzas.

—Está bien. Antes de nada quiero comprobar cuál es tu nivel. ¿Vamos a la sala de gravedad?

—¡Sí, siempre he querido probarla!

Entraron en el enorme edificio y Vegeta la llevó a su lugar de entrenamiento habitual.

—Increíble —soltó Pan emocionada—. ¿Hasta cuanto aumenta la gravedad?

—El padre de Bulma la fue mejorando con el tiempo hasta que llegó al límite de 1.500 veces la gravedad de la Tierra. Dijo que, aunque aumentara más la gravedad, los materiales no la aguantarían.

—Vaya… ¡Venga, ponla en marcha!

—Ju, ju. De acuerdo, ¿qué te parece si para empezar la pongo a 1.000? No creo que algo así te haga mucho daño…

—¡Adelante!

Vegeta activó la máquina, y de pronto Pan sintió tal presión que cayó sobre sus rodillas y tuvo que apoyarse en el suelo.

—Ja, ja. Increíble, esto es muy raro.

—¿Puedes ponerte de pie?

—¡Claro!

Con cierto esfuerzo Pan consiguió ponerse en pie, aunque le costaba mantener el equilibrio.

—Ahora dale tres vueltas corriendo a la habitación.

—¡Dicho y hecho!

Pan hizo lo que le pedía, al principio tambaleante, pero cuando terminó ya casi se movía con normalidad.

—¡Esto no es tan difícil! ¡Quiero probar la gravedad de 1.500!

Vegeta se la puso y Pan la estuvo probando un rato. No llegó a acostumbrarse del todo, aunque pasó de no poder moverse a poder andar a paso rápido en poco tiempo. Al final el saiyano decidió que ya era suficiente y la bajó a 300.

—¡Vaya, ahora me siento ligera como una pluma! —exclamaba Pan dando saltitos.

—Ahora quiero ver cómo te mueves cuando luchas. Intenta darme un golpe en la cara.

—¡De acuerdo! ¡Defiéndete bien o te puedo hacer daño!

Pan descargó una serie de puñetazos, pero Vegeta los evitó todos. La pequeña no conseguía dar en el blanco por mucho que lo intentaba y Vegeta pensó en sorprenderla con un contraataque. La sorpresa se la llevó él al ver que Pan estaba preparada e intento contraatacar el contraataque, fallando por poco el golpe dirigido a la cara de Vegeta.

—Muy bien, vamos a dejarlo aquí —declaró el saiyano con una sonrisa—. Tienes mejor nivel del que me esperaba, tanto en poder como en técnica. No creo que te cueste mucho llegar a ser supersaiyana. Empezaremos a practicar mañana.

Cuando se iba Pan se encontró con Bra.

—Pan, ¿qué haces en mi casa?

—Estaba entrenando con tu padre.

—¿En serio? —la niña de pelo lila pasó de la sorpresa al desinterés rápidamente—. ¿No prefieres jugar conmigo? O puestos a irte con alguno de mis padres, el taller de mi madre es mucho más interesante.

A Bra le decían a menudo que era como su madre, tanto su inteligencia y afinidad por la ciencia como por ser demasiado presumida y egocéntrica.

—No, quiero convertirme en supersaiyana.

—¿Para qué?

—Para ser más fuerte.

—Bah…

Pan se despidió de su amiga y volvió a su casa. Allí les contó a sus padres lo de su nuevo instructor, noticia que recibieron con extrañeza, pero tras hablarlo un poco le dieron permiso. No creían que a estas alturas Vegeta fuera a pasarse de la raya con una niña.

Al día siguiente Pan acudió con puntualidad para empezar su entrenamiento.

—Lo principal para convertirse en supersaiyano es, además de tener un alto nivel de ki, una explosión de ira —explicaba Vegeta.

—Sí, hasta ahí llegaba Piccolo. ¿Qué más?

—¿Qué más? Poco más, sólo tener la mentalidad adecuada y ponerle ganas.

—Vaya… ¿Por qué no me cuentas cómo te transformaste tú en supersaiyano por primera vez? —pidió Pan.

—Mmm… ¿Por qué no? A ver, por dónde empiezo… ¿Te han contado ya la historia sobre Freezer y los acontecimientos en Namek?

—Sólo un poco.

—Bueno, da igual. El caso es que yo morí allí tras ver el increíble aumento de fuerza de Kakarotto, pensando que él era el supersaiyano del que hablaban las leyendas. Cuando resucité y llegué a la Tierra, tu padre nos explico que de hecho el supersaiyano era una transformación física que aumentaba la fuerza y que finalmente tu abuelo la había conseguido. Eso me frustró mucho, quería seguir mejorando, pero en mi interior pensaba que Kakarotto ya sería inalcanzable. Sin embargo, cuando vino Trunks del futuro y se transformó también en supersaiyano, llegué a la conclusión de que el supersaiyano legendario no era una persona, si no la transformación en sí misma, y por tanto yo también podía conseguirla. Los siguientes años estuve entrenando mucho, pero no llegaba a alcanzarla. Mi orgullo me impedía pedirle ayuda a Kakarotto, y mi frustración llegó a niveles insoportables. Después de ello decidí pasarme unos días meditando para calmar mi espíritu. Y durante la introspección a la que me sometí, llegué a sentir odio de mí mismo porque después de todo lo que había hecho en mi vida por ser el más fuerte iba a la zaga de Kakarotto, y ese ataque de ira contra él y contra mí mismo me convirtió en supersaiyano.

—Vaya… —es lo único que alcanzó a decir Pan tras escuchar una historia tan íntima de Vegeta.

—Y de eso saco lo que te he dicho antes, para convertirte en supersaiyana necesitas un gran poder y un ataque de ira, pero también necesitas mentalizarte, tener cierta concentración y paz de espíritu. Así que más te vale dejar las frustraciones de lado.

—Vale.

—¿En qué vas a concentrar tu ira? Supongo que en Shinryu, es el único enemigo que has conocido.

—Sí. Precisamente anoche tuve una pesadilla con el momento que vi a mi padre sin brazo cuando se lo había arrancado ese desgraciado reptil. Posiblemente porque ya había pensado en él cuando lo intenté con Piccolo.

—Bien. Pues primero vamos a hacer un entrenamiento físico para activar el cuerpo, después meditaremos para calmar la mente y por último pasarás a intentar transformarte.

—¡De acuerdo!

Tras realizar la rutina programada, llegó la hora de intentar convertirse en supersaiyana.

—Vale. Ahora, manteniendo la concentración y sin dejarte llevar, aumenta tu ki todo lo que puedas centrando tu ira contra tu enemigo, pensando en hacerte más fuerte para vencerlo.

—Son muchas cosas… Pero lo intentaré.

Pan lo intentó varias veces, pero no lo consiguió. Sin embargo, hubo un momento en el que sintió que se le erizó el cabello y que algo estuvo a punto de cambiar en ella, así que no se desanimó. Quedaron en intentarlo de nuevo al día siguiente, y al segundo intento…

—¡Yaaaaa! —gritaba Pan esforzándose al máximo, cuando sintió un flujo de poder nuevo que surgía de su interior al tiempo que se manifestaban las características físicas de los supersaiyanos.

—Bien hecho. Lo has conseguido —la felicitó Vegeta.

—Esto es el supersaiyano… ¡Toma ya! —lo celebró la mestiza dando saltos de alegría.

—Lo has logrado en tan sólo dos días. Parece que soy un buen maestro.

—Y yo soy una buena alumna, ¿no?

—Sí, tengo que admitir que tienes talento.

—Oye, aunque ya haya logrado mi objetivo, ¿puedo seguir viniendo a entrenar contigo una temporada?

—Hum, bien, mientras no estorbes en mi propio entrenamiento…

Pan se había percatado de lo diferente que era entrenar con Vegeta comparado con Piccolo, que a su vez era muy distinto a como entrenaba con su abuelo Goku. Se dio cuenta de que con cada maestro podía aprender cosas nuevas y cayó en la cuenta de que su familia tenía muchos amigos expertos en artes marciales. ¿Y si aprendía de todos ellos? Aunque Uub llevara la delantera en fuerza quizá lo pudiera superar en técnica. Con ese objetivo Pan siguió entrenando con dedicación.
Capítulo extra: Bra, la segunda hija de Vegeta
Spoiler:
(Pequeño extracto de mi otro fanfic “La aventura temporal de Pan y Bra”)

En ese momento, cansada de esquivarlos sin cesar, Bra fue alcanzada por uno de los rayos oculares. Al impacto, éste causó un pequeño estallido que la tiró al suelo y la hirió superficialmente. Xomen empezó a acercarse mientras reía.

—No, ¿por qué a mí? Yo no quiero luchar, a mí nunca me ha gustado la lucha, ¿por qué me he tenido que ver envuelta en esto? —balbuceaba la niña de ocho años con lágrimas en los ojos.

Xomen ya casi había llegado hasta ella.

—¡He dicho que no quiero luchar! ¡Déjame en paz! —gritó Bra levantándose. Se rodeó de un aura amarilla, sus ojos se tornaron verdes y su cabello se erizó y se volvió rubio—. ¡Yaaaa!

Al tiempo que gritaba, la ahora supersaiyana Bra, le pegó una fuerte patada a Xomen que le hizo salir disparado y quedar incrustado en una pared rocosa, de dónde no volvió a moverse.

—Bra... —murmuró Pan sorprendida cuando llegó junto a su amiga.

—¿Soy... soy una supersaiyana? —preguntó la hija de Vegeta incrédula.

—¡Así es! ¡Lo has conseguido, por fin te has transformado!

—Mmm... ahora mismo me gustaría tener un espejo —fue lo único que dijo Bra mientras se palpaba el pelo.

—Ahora que estás transformada eres mucho más fuerte. A pesar de que no sepas luchar, ahora los ataques de la mayoría de estos enemigos apenas te harán daño y podrás acabar casi con cualquiera de ellos con un golpe. Ya no tengo que preocuparme tanto por ti —explicó Pan.

—Vale. No te preocupes tanto por mí, me defenderé por mí misma si hace falta. Tú ve y ataca con todo lo que tienes.
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Re: Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Demiurgo » 18 Nov 2017, 02:20

Me ha hecho gracia que Gohan se preocupe por el estropicio que le podría hacer su padre en el pelo. Sobre todo porque no creo que le hiciera nada peor que lo que ya le hizo llevar Chichi en Namek xD

La primera vez... Que se transforma en super saiyano. Algún mente sucia habrá pensado que sería otra cosa xD

Bromas aparte, tengo mucha curiosidad por ver cómo continúa el relato y qué nos contarás en los próximos 4 capítulos.

La explicación del manga de cómo consiguió Goten su transformación deja mucho que desear y estó cogida con pinzas... A ver cómo lo resuelves tú ^^
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Re: Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Mayarito » 18 Nov 2017, 04:20

Me gustan los huecos de historia que elegiste para desarrollar! Puede ser interesante.

Está todo bastante bien, quizás hubiese desarrollado algo más el capítulo, que se queda medio corto, pero vamos, seguro la sensación cambia cuando estén todos los episodios listos.

Un detalle:
Por fin, además de erizarse, su larga se volvió rubia, a la vez que sus ojos se volvían verdes.
Supongo que quisiste decir su larga cabellera o melena, pero suele pasar el comerse palabras jaja!
Saludos.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Majin » 18 Nov 2017, 16:01

Tal y como describe Gohan su incapacidad de transformarse en supersaiyano me recuerda a las mujeres que les cuesta llegar al orgasmo porque se centran mucho en llegar al orgasmo xD
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Re: Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJFrancisco » 18 Nov 2017, 21:39

Ya está puesto el segundo capítulo.
Demiurgo escribió:
18 Nov 2017, 02:20

La primera vez... Que se transforma en super saiyano. Algún mente sucia habrá pensado que sería otra cosa xD

La explicación del manga de cómo consiguió Goten su transformación deja mucho que desear y estó cogida con pinzas... A ver cómo lo resuelves tú ^^
Evidentemente es intencionado :mrgreen:

Y en el manga lo único que dice Goten es que no se cuerda de cuando empezó a transformarse por primera vez.
Mayarito escribió:
18 Nov 2017, 04:20

Está todo bastante bien, quizás hubiese desarrollado algo más el capítulo, que se queda medio corto, pero vamos, seguro la sensación cambia cuando estén todos los episodios listos.
No quería que se alargara demasiado el fanfic, pero van a ser 4 capítulos más y con toda seguridad todos los demás serán más largos.
Majin escribió:
18 Nov 2017, 16:01
Tal y como describe Gohan su incapacidad de transformarse en supersaiyano me recuerda a las mujeres que les cuesta llegar al orgasmo porque se centran mucho en llegar al orgasmo xD
Ja ja, en consonancia con la broma del título y el principio.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJGodSSJ*ay*SSJBlue » 18 Nov 2017, 21:58

No puedo ser el único que pensó mal al leer el título...

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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Mayarito » 20 Nov 2017, 16:50

El segundo capítulo estuvo bastante mejor que el primero.
Pobre Goten! Una vez que estaba ganando.. :lol:
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJFrancisco » 20 Nov 2017, 20:56

Capítulo 3 listo y en posición.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Kairoseki » 20 Nov 2017, 21:30

El título y la forma de empezar el capítulo 1 es ser muy troll :lol: :lol: :lol:
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJFrancisco » 24 Nov 2017, 00:20

Cuanta mente sucia hay por aquí :mrgreen:

Ya está el cuarto capítulo. Creo que es el que os resultará más emocionante.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Mayarito » 24 Nov 2017, 11:20

El cuarto capítulo estuvo nuy bien, en especial ese guiño burlesco a db super con lo de la energía en la espalda, estuvo gracioso :lol:
El quinto no me emocionó demasiado, no es muy distinto a lo que vemos en el especial del futuro de trunks, pero bueno, vamos que tampoco es que esté mal.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por SSJFrancisco » 01 Dic 2017, 16:21

El final lo he escrito un poco con prisa, pero ya está terminado el capítulo 5 y último, pero además he añadido un pequeño extra.
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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por The Gardener » 08 Dic 2017, 17:11

Spoiler:
Muy buena narración, facil de leer, me ha gustado mucho que Pan haya ido a buscar a Vegeta, bastante lógico.

No me agradó que a Chichi la noquearan tíos random, pero bueno tampoco lo veo como un defecto ya que una adaptación no tiene que ser congruente con los niveles de poder de la obra original...
Tengo de todo lo que quieras leer, tengo en el quiosco hasta viejas revistas de como tejer..

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Re: (★) Fanfic: La primera vez de los hijos mestizos

Mensaje por Veigue » 16 Dic 2017, 14:41

Pues ha sido tan ligero y ameno que lo he empezado y para cuando me he querido dar cuenta ya había llegado al final :P

Ha estado muy entretenido. Con el primer capítulo y el juego semántico constante con los orgasmos me he reído, y luego quitando lo de Trunks del futuro todo tiene un tono así muy de estar por casa que me pone de buen humor.

El de Trunks también ha sido el que me ha convencido menos, no tanto por comparaciones con Un Futuro diferente que decían más atrás sino porque la prosa ligera y comfy no se ajusta tanto a la situación que expones. No es lo mismo escribir miniaventurillas con los críos jugando o Goten protegiendo a su madre en un marco de paz que irte al puto fin del mundo, no sé si me explico xD.
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