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CAPÍTULO
1: GOKU
Y BULMA
Goku, un
chico extraño con cola, se está entrenando cerca de la casa de su
abuelo..., en un lugar y un tiempo muy lejano. Después de
demostrarnos su habilidad rompiendo ordenadamente un tronco de árbol
y saludar a unos curiosos monos, Goku se dispone a cazar un enorme pez.

Bulma, una joven chica, está buscando las bolas de dragón con un
radar especial. Llega a la casa de Goku tras un accidente de coche en
el que Goku resulta algo dañado. Bulma se ríe de Goku pensando que
su cola es de mentira y, al mismo tiempo, Goku considera "Bulma" como un
nombre que le hace reir...
Dentro de su casa, Goku enseña a Bulma lo
que él llama "un abuelo". Se trata de la bola de dragón de
cuatro estrellas, último recuerdo que Goku posee de su abuelo Son
Gohanda. Bulma posee más bolas de dragón y cuenta a Goku la leyenda.
Quien consiguiera reunir las siete bolas mágicas podría llamar al
dios dragón y pedir algún deseo. Bulma quería encontrar un amor
perfecto.
Así que pide a Goku que le acompañe en su aventura y le conceda la
bola de cuatro estrellas. Goku recuerda que su abuelo le dijo que
había que tratar a las chicas con delicadeza, así que decide
acompañar a Bulma, después de que esta se levante ligeramente la falda
y le ofrezca tocarle las bragas, a lo que Goku llama "sucio trasero".
Al salir se encuentran el primer obstáculo: un dinosaurio que capturá a Bulma mientras intentaba hacer pipí.
Goku, que al
principio se deja engañar por el dragón, utiliza su bastón mágico,
curioso útil que aumenta algunos metros su longitud, y consigue
rescatar a Bulma, que se ha hecho pipí.
CAPÍTULO
2: LA BÚSQUEDA DEL EMPERADOR
Goku y Bulma continúan sus
aventuras viajando en moto. Deciden parar en un lugar aparentemente
tranquilo y Bulma vuelve a sorprender a Goku con una de sus cápsulas
especiales. Esta cápsula contiene toda una casa con muebles,
electricidad, agua, etc. La casa aparece en cuanto Bulma tira la
cápsula y ésta choca contra el suelo.
Una vez en casa, Bulma decide limpiar y
asear un poco a Goku en la bañera. Se queda sorprendida al ver que la
cola de Gokuh es verdadera, ya que la puede mover como si fuera un
músculo más de su cuerpo. Posteriormente Bulma se pone de mal humor
porque Goku quería ayudarla tambíen a ella mientras se bañaba. Como
podeis imaginar, todo un repertorio de jabones y productos de higiene
son lanzados hacia Gokuh.

Gokuh sale fuera y se encuentra con Pilaf
y sus secuaces (Shuu y Mai), que también están buscando las bolas de
dragón. Una camada de lobos ataca a Pilaf, que decide huir en su
vehículo. Goku se defiende perfectamente y caza uno de los lobos,
asándolo delante de la casa de Bulma. Esta se queda enormemente
sorprendida y le cierra la puerta.
A la mañana siguiente, Goku se levanta y
ve a Bulma dormida. Curioso, ve sus bragas y nota que lo que se
esconde debajo de ellas es natural de las chicas, así que se las
quita. Después despierta a Bulma diciendo que "no tiene bolas" y ella
entiende que es son las bolas de dragón. Un golpe de humor más para la
saga de Dragon Ball.
Al salir, se encuentran con una tortuga
que se ha perdido. Gokuh decide acompañarla hasta el mar, pero Bulma
se niega. Se incorpora a ellos al ver que un dinosaurio peligroso se
acerca a su hogar...
CAPÍTULO
3: LA NUBE KINTON
El tercer capítulo se inicia cuando Gokuu
estaba transportando a la tortuga a la orilla del mar... Tal y como
prometió el pobre animal, aparece su maestro: el Duende Tortuga.

Como recompensa por su trabajo, el Duende
Tortuga decide otorgar a Gokuu un regalo. Se trata de la nube Kinton,
donde sólo pueden montar aquellas personas que sean bondadosas de
corazón. Bulma no pudo montarse, pues ya vimos que casi no ofreció
ayuda a la tortuga y más bien se resistió a hacerlo. Gokuh consigue
montar y da su primer vuelo con la maravillosa nube.
Dado que al parecer Bulma no favoreció en
nada a la Tortuga, Kame Sennin, el Duende Tortuga, decide ponerle una
condición para darle la bola de dragón que lleva colgando del cuello.
Le dice a Bulma que le dará su tesoro si ella le enseña sus braguitas.
Este es otro golpe más de humor de la primera etapa de Dragon Ball.
Bulma acepta y se dispone a levantarse su vestido, consiguiendo Kame
Sennin ver más de lo que quería. La noche anterior Gokuh le había
quitado las bragas creyendo que estas eran una almohada y pareciéndole
algo extraño en las chicas. Mientras tanto, Pilaf y sus secuaces
planean conseguir las bolas de dragón, con lo que se acercan a Kame
House, el hogar de Kame Sennin. Allí los encuentran y se marchan
insatisfechos ante el temible poder del Duende Tortuga.
Gokuh y Bulma continúan la búsqueda de las
bolas mágicas...
CAPÍTULO 4: WOOLONG, EL SECUESTRADOR
Gokuh y Bulma se dirigen al oeste en busca
de la quinta Bola de Dragón. Allí encuentran un poblado en silencio
total que parece estar abandonado. Llaman a una de las casas de la
aldea y se encuentran con una habitación totalmente oscura. Gokuh
recibe un hachazo en la cabeza. El hombre que les había abierto la
puerta le había confundido con Woolong, un mago que puede cambiar de
forma cuando lo desee. Utiliza la magia y sus poderes para amenazar a
la aldea. Actualmente desea capturar a otra chica y llevársela con él.

Para impedirlo, Bulma hace
un trato con ellos. Si Gokuh se deshace de Woolong, una anciana del
poblado les dará la bola de dragón de cinco estrellas. Tenían un plan.
Gokuh se haría pasar por chica y dejaría llevarse hasta el hogar de
Woolong, donde rescataría a las demás chicas.
Sin embargo, justo en el
momento menos oportuno Gokuh tiene que hacer pipí y Woolong descubre
que es un chico intruso. En ese momento se cambian los planes y Gokuh
entra en acción. Woolong sólo le amenaza con sus palabras, pero
resulta no poder atacar a Gokuh. Sólo le da largas diciendo que él es
más poderoso. Finalmente resulta ser alguien con aspecto de cerdito.
Su único poder era el de transformarse, pero su fuerza siempre era la
misma. Rescatan a las chicas y consiguen la bola de dragón de cinco
estrellas. Woolong se disculpa ante el poblado. Además, se llevan a
Woolong con ellos, ya que sus habilidades les podrían ser útiles en el
futuro.
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